La universidad y su función social

Blenda Guadalupe Castañuela Sánchez
Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades, UAdeC
blendamdna@hotmail.com

CienciAcierta No.48
Oct-Dic 2017

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Hablar de la universidad es hablar de desafíos, debates, conocimiento, cambio, transformación social, investigación y pensamiento crítico. Es el reflejo de una sociedad en su conjunto, su crecimiento, luchas, resistencia, gremios, democracia y equidad. Es mirar hacia los jóvenes, su movilidad social y oportunidades de mejora. La universidad no implica una educación mercantilista, sino una educación como bien común con una función social.

Este artículo pretende hacer una reflexión respecto a ¿qué es la universidad?, ¿cómo se originó?, ¿cuáles fueron las primeras universidades?, ¿cuáles son los principios humanistas de la universidad? ¿Cuáles son las nuevas reconfiguraciones de la universidad?, ¿responde a las demandas de la sociedad y hasta dónde se ha adecuado a las políticas públicas del Estado? y la importancia de que la universidad retome su función social y humanista.

Recuperado de: http://www.monografias.com/trabajos105/defensa-universidad-publica-y-educacion-emancipadora/defensa-universidad-publica-y-educacion-emancipadora.shtml
Recuperado de: http://www.monografias.com/trabajos105/defensa-universidad-publica-y-educacion-emancipadora/defensa-universidad-publica-y-educacion-emancipadora.shtml

Imposible no hablar de la universidad dentro de un contexto social en continuo cambio como el actual. Incomprensible es omitir la función social y humanista de la universidad tratando de ocultarla bajo banderas políticas y económicas, evitando así su condición de transformadora social. Inconcebible otorgar a los estudiantes una educación dirigida al mercantilismo y no a la función social. Aberrante es tratar de esconder la función humanista por la cual fue creada.

La universidad es una institución que tiene un compromiso en, con y para la sociedad. Se debe educar para una sociedad más justa y democrática. Por ello, la universidad debe poseer nuevamente un carácter humanista, y desechar el mercantilista.

El objetivo de este artículo es reflexionar acerca de la universidad sin ninguna pretensión más que la de abrir conciencias de todos los actores universitarios. La universidad debe ser el pilar de una sociedad.

Introducción

La universidad pública se enfrenta a nuevos desafíos que se han generado por la globalización y por la nueva sociedad del conocimiento, desafíos que la han ido transformando en su quehacer humanista y su función social.

La universidad se encuentra frente a nuevos debates que llevan a cuestionar su verdadera función en la actualidad. La universidad como tal debe considerarse como uno de los agentes que deben proporcionar formación avanzada, conocimiento y cultura a la población, representar uno de los espacios de resistencia, cambio y transformación social, y mantener un equilibrio entre su misión y objetivos y las demandas del Estado.

La universidad y la educación superior son un derecho humano universal,  como se menciona en la Declaración Final de la Conferencia Regional de Educación Superior del iesalc, de la unesco, reunida en Cartagena de Indias en 2008. Derecho humano que debe ser el parteaguas para una transición social.

Siendo la universidad el semillero por excelencia para que los pueblos se transformen socialmente y evolucionen, no puede convertirse en  una maquinaria de producción de mano de obra a través de la certificación masiva, sin ningún objetivo más que el económico.

Recuperado de: http://www.unavarra.es/actualidad/berriak?contentId=142631
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Es importante realizar una reflexión acerca del papel actual de la universidad y retomar su función social y humanista con el fin de movilizar conciencias que permitan a  los actores insertos en este espacio retomar este papel que propicie la recuperación de la a la sociedad recuperar la confianza social en la universidad.

La universidad y sus orígenes. ¿Qué es la universidad?

Una pregunta difícil en tiempos actuales debido a todas las perspectivas y cambios que ha sufrido la universidad. Según Ashby “La universidad es la organización social más exitosa que haya podido inventar el hombre en la Edad Media”.

En la Edad Media se inició la reconstrucción cultural de las escuelas por parte del clero, se construyeron en monasterios, parroquias y las catedrales y se formaron escuelas monásticas, parroquiales y catedralicias. Las parroquias se encargaban de la educación elemental y los monasterios y catedrales daban instrucción media y superior. Las escuelas monásticas predominaron hasta el siglo xi y fueron superadas por las escuelas catedralicias, éstas dependían del obispo, quien designaba al canciller y dieron origen a la universidad.

Uno de los grandes logros de la Edad Media fue la creación de la universidad, en donde se ha gestado  el pensamiento y el conocimiento para que las sociedades cambien. Durante esta época, la sociedad se hizo más compleja, las tres clases sociales, nobles, clérigos y campesinos, comenzaron a convivir con los burgueses o habitantes de las ciudades que se habían originado por poblaciones de mercaderes que lograban privilegios por parte de los monarcas. Siendo así, el conocimiento pasó de los monasterios a las catedrales de las ciudades y se originaron las órdenes de los dominicos y franciscanos para atender a esta nueva clase social —los burgueses—, y se llevó a cabo la reconstrucción cultural de las escuelas por parte del clero.

En la Edad Media el término universitas se aplicó a toda comunidad reunida para un fin. Con el paso del tiempo incrementó el número de profesores en las universidades, quienes interesados en defender sus intereses y protegerse del canciller o del obispo, formaron gremios de profesores y estudiantes; de esta manera se dio el cambio de la universidad catedralicia a la universidad autónoma.

Hacia el año de 1245 surgió la Universidad de París, bien estucturada y consolidada con su rector y procuradores, maestros y bachilleres. El modelo parisino era una coorporación de maestros y bachilleres en artes integrados en naciones con un rector a la cabeza.

En la Universidad de Bolonia el modelo consistió en que los escolares y doctores formaban societales, un grupo buscaba al maestro a quien se remuneraba económicamente mediante colecta. Bolonia elegía cada año dos rectores juristas, para cada universidad, los cuales eran escolares que estaban cursando sus estudios. El modelo boloñés de organización universitaria, consistió en una corporación de estudiantes. Ambos, el de la Universidad de París y el de la de Bolonia, fueron los modelos primigenios de las universidades.

Hasta el día de hoy la institución de la universidad ha perdurado a pesar de los cambios en su estrucutra y organización a través de los siglos.

Retomando el concepto de Ashby sobre la universidad, ésta es la organización social más exitosa que ha generado el hombre, por lo cual en ella reside el motor futuro de las sociedades, en la mente de sus jóvenes y en los diferentes actores que la conforman.

La universidad y sus principios humanistas

La universidad surgió como una de las instituciones encaminadas a crear conocimiento sobre bases sólidas, exaltación de los valores humanos y el enriquecimineto de la cultura para el bienestar del hombre. Esa visión humanista de privilegiar al conocimiento como una herramienta generadora de bienestar es uno de los principios constitutivos de la universidad.

La función social de la universidad es, ante todo, la formación del hombre (ser humano) con todo lo que implica cultura, ética, compromiso social y político. Parent, (1997:35).

     La universidad nació para difundir la ideología oficial del Estado, aunuado a esto la universidad es el espacio por excelencia para difundir y crear el conocimiento, para mejorar —a través de la investigación— la calidad de vida de las personas. Por tantp, ésta debe ser la casa de una sociedad exitosa.

Estos principios humanistas y de función social se han ido perdiendo. Los jóvenes universitarios demuestran no tener un elevado compromiso social, no se identifican con las instituciones políticas ni con las costumbres de la sociedad actual, hecho que, por cierto, preocupa cada vez más a las democracias occidentales (Forbrig, 2005; Saha, Print & Edwards, 2007; Duke, 2008).

La tendencia individualista de los jóvenes contemporáneos es un asunto directamente relacionado con la formación universitaria (Beck, 1992; Giddens, 1991), y ésta se ve en la necesidad de formar ciudadanos comprometidos además de excelentes profesionales (Esteban, 2004).

Recuperado de: http://asambleaporelagua.org/por-que-defender-la-universidad-publica/
Recuperado de: http://asambleaporelagua.org/por-que-defender-la-universidad-publica/

Las instituciones universitarias argumentan las voces más críticas y esperanzadas, al mismo tiempo que deben ser centros de trabajo y de formación de personas que atesoren cierta altura ética y moral que les permita hacer un buen uso del conocimiento superior (Thorens, 1996).

Para Emilio Durkeim “La educación tiene por objeto desarrollar en el niño un cierto número de estados intelectuales y morales que exigen de él tanto la sociedad política tomada en conjunto como el medio especial al que está destinado particularmente”.

La reconfiguracón del papel de la universidad es un deber ser para con la sociedad, los actores universitarios deben tener una misión humanística, la universidad debe formar estudiantes con un corazón y una visión humanística. En las aulas de la universidad es dónde deben gestarse los nuevos agentes de cambio,  para que los pueblos evolucionen y las sociedades tengan bienestar social.

Reconfiguraciones de la universidad: de la función social a la función economista

La universidad es un instrumento para la ciencia y la investigación en aras de coadyuvar soluciones locales y regionales en beneficio de una población. Si la universidad no cumple con su función humaníistica, pierde uno de los pilares que la sustentan. El Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018 establece lo siguiente: “Un México con Educación de Calidad requiere robustecer el capital humano y formar mujeres y hombres comprometidos con una sociedad más justa y más próspera”.

Menciona tambien que: “Nuestros jóvenes requieren un camino claro para insertarse en la vida productiva. Los mexicanos de hoy deberan reponder a un nuevo paradigma donde las oportunidades de trabajo no solo se buscan, sino que deben inventarse”.

 Postulados que se contradicen entre sí ya que en uno de ellos se busca formar mujeres y hombres comprometidos para una sociedad más justa y próspera y en el otro se propone a la productividad como el eje primordial de la educación de los jóvenes.

O, como lo menciona Carlos Ornelas, la educación mexicana se encamina principalmente a reproducir habilidades y destrezas para el desarrollo económico, en tanto que la Constitución acentúa la idea  de que el sistema educativo debe, más que otra cosa, formar ciudadanos.

De esta manera la ecomomía es otro de los factores externos a la universidad, con el modelo neoliberal las universidades compiten por los mejores alumnos, sus exámenes se vuelven más rigurosos, el sistema económico demanda sujetos más capacitados y más productivos que puedan innovar y responder a las problemáticas del mundo globalizado.

La universidad se pensó a sí misma como una especie de partido de vanguardia, no de la obrera, pero por lo menos de la clase intelectual, digamos del trabajador intelectual. Yo creo que eso murió (Brunner 2013: 239).

 Ha pasado de una visión humanística a una de productividad, ya no es el semillero para que los pueblos evolucionen a través del conocimiento y la ciencia. Ahora solo es el espacio donde los jóvenes se convierten en mano de obra, donde se legitima a las élites a través de la estratificación social.  La universidad y los jóvenes ya no tienen alma.

Hoy día la universidad no tiene alma, no tiene centro, no tiene núcleo, no tiene una identidad única es una institución desde ese punto de vista, lo más parecido a lo que se llama “posmoderno”. (Brunner 2013: 238).

La economía ha suplantado al fin mismo de la educacion “educar para la vida” o como dice Bourdieu “La universidad es el hogar de los herederos del capital social y cultural”.

La universidad se ha convertido en un gran aparato de estratificación social al elegir a los más talentosos de la sociedad para dirigirlos a los caminos de la productividad, para elevar el crecimiento económico de un país.

La universidad se dirige hacia la nueva sociedad del conocimiento. Pero habría que preguntarse ¿para qué educamos? ¿Para estar al nivel de un mundo globalizado? En la época de la conquista no exisitía un sistema educativo, pero exisitía una visión más amplia de la educación, se educaba para la vida eterna, ahora sólo educamos para ser competitivos y estar a la altura de un mundo globalizado. No educamos a nuestros jóvenes para tener una visión humanista ni una función social.

El nuevo paradigma de la universidad “Educar para la competividad” han quedado lejos los años en la que la universidad educaba para la vida. La universidad de hoy responde a una diversidad de intereses, no hay un solo fin o misión, es un arenero de lucha de intereses.

La universidad cumple con la reproducción de élites políticas, económicas, sociales, culturales, militares y religiosas. La universidad sigue siendo la gran reproductora de élites ( Brunner 2013: 238).

México, como un país en vías de desarrollo, ha seguido las recomendaciones en materia educativa de los organismos internacionales, como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Interamericano de Desarrollo, estableciendo criterios de financiamiento de recursos públicos para la educación superior, así las famiias consideran a este nivel educativo como una inversión a la cual no todos los individuos de todas las clases sociales tienen acceso, de esta forma la educación superior se convierte en inversión qy deja de ser un bien común para todos los jóvenes.

De ahí que se haya aceptado de buen grado que México emprendiera un audaz paquete de reformas esructurales derivado del Pacto de México y que se estableciera como una de las cinco metas nacionales: un México con educación de calidad, a través de líneas estratégicas como la de democratizar la productividad, es decir, llevar a cabo políticas públicas que eliminen los obstáculos que impiden alcanzar el máximo potencial de la productividad. De esta forma, la implementación de las políticas públicas en todas las dependencias deberá tener la capacidad de ampliar la productividad de la economía.

La universidad, al estar orientada a la productividad, pierde su autonomía ya que se sujeta a las políticas públicas del Estado. No sólo ha perdido su alma, sino tambien su autonomía, para decidir entre la educación como bien común o la educación como inversión.

¿Acaso se está construyendo la universidad como una más entre las empresas prestadoras de servicios, que sólo atienden las necesidades de los sectores sociales con capacidad de consumo?” (Ibarra, 2002: 6).

La universidad pasa de su función social a considerar la productividad como uno de los fines de la educación.

Otra de las cuestiones importantes de la universidad es que considera al conocimiento como el fin más preciado dejando de lado su función social para la transformación social de los pueblos. Forma a los individuos con altos conocimientos para que puedan aplicarlos en el mercado global actual y para que respondan a las demandas de la sociedad del conocimiento. No se forman los individuos para que solucionen problemáticas sociales que lleven a una verdadera transformación de la sociedad.

La educacion superior se convierte de esta manera en una inversión a futuro, en la cual los individuos más capacitados y más talentosos se insertan al mercado global con mejores retribuciones económicas en aras de la productividad.

La unversidad pierde su función social de transformar, de solucionar problemáticas sociales, no se crea conocimiento propio que ayude a la misma sociedad. De esta manera la universidad se convierte en un bien de mercado, en una eduación de modelo empresarial.

Como lo señala el  profesor Pedro Krotsch, quien fue director del Instituto Gino Germani y uno de los primeros pensadores de la univer­sidad pública en América Latina: “La universidad debe poder retraducir las problemáticas del campo social, político y cultural a la lógica del campo uni­versitario, que es el campo de la producción del conocimiento. La universidad debe pensarse con responsabilidad política, atenta a las necesidades sociales pero desde su propia naturaleza”.

Conclusiones

 Es importante que la universidad redefina su camino, es primordial que la universidad regrese a lo que le dio origen, es decir, a sus principios de función social y no como bien de mercado al servicio de las élites y del modelo empresarial.

La sociedad debe exigir que la universidad sea el semillero donde se gesten soluciones y modelos de intervención a las problemáticas locales, regionales o nacionales. En la universidad los estudiantes deben mirar con ojos críticos las problemáticas sociales y crear soluciones que beneficien a la sociedad. Siendo así, la universidad recuperará la confianza que ha perdido en ella la sociedad.

Recuperado de: http://www.descubriruk.com/egresados-notables-de-la-universidad-de-oxford.html
Recuperado de: http://www.descubriruk.com/egresados-notables-de-la-universidad-de-oxford.html

La universidad debe ser una comunidad con fines de transformación social en la cual se originen modelos y soluciones en diversos ámbitos. De esta manera la sociedad tendrá una herramienta para mejorar a través del bienestar social. La universidad debe velar por este bienestar a través de la aplicación del conocimiento, no como bien de mercado sino como un  transformador social. El conocimiento debe ser la llave de dicha transformación y no la llave de acciones mercantilistas que están en función de una clase empresarial.

La universidad, a través de sus mecanismos de selección riguros, escoge a los más capacitados y más talentosos de la sociedad para insertarlos a un mercado laboral competitivo con un solo fin: el de la productividad, para  beneficiar a los denominados herederos del capital humano y social.

Al retomar la función social de la universidad, la mayoría de los jóvenes podrían acceder a la educacion superior, garantizándoseles una mejor calidad de vida.  Y no solamente aquellos jóvenes que han tenido la suerte de ser los más capacitados y los más competitivos debido a la calidad de la educación que han recibido.

La educación superior debe ser una educación para implementar transformación y bienestar social . Es ahí dónde la universidad cumple su verdadera función, es dónde redime algo a la sociedad. La universidad debe ser la benefactora de la sociedad misma, sus estudiantes deben tener una visión más amplia en aras de un beneficio para la sociedad.

De esta manera, al formarse los estudiantes, ese ser que integra a la sociedad, se forja uno de los muchos objetivos de la educación, el de obras sociales y tiene lugar el reforzamiento de la voluntad humana ante el deseo individualista.

Toda universidad debe tener el compromiso de dirigir sus esfuerzos para la transformación social. Si solamente forma estudiantes con una visión de competividad para ser productivos, cuando se inserten al mercado laboral o con fines de certificación masiva,la universidad habrá perdido su camino y su alma.

Bibliografía

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